Y tú, ¿cuánto te PRE-ocupas?

La salud mental es algo más que la ausencia de trastornos mentales, así lo hace saber la Organización Mundial de la Salud- OMS. La salud mental está determinada por múltiples  factores, entre ellos los socioeconómicos, los biológicos y los medioambientales. En Alentia, uno de nuestros objetivos es la PROMOCIÓN y protección de la salud mental y es por ello que hoy queremos hablarte de un concepto muy extendido y normalizado en la conducta humana: la “PREOCUPACIÓN”.

Fue Winston Churchill quién dijo: “Pasé más de la mitad de mi vida preocupándome por cosas que jamás ocurrieron.”

Y así es, las personas tendemos a PREocuparnos ante diferentes situaciones. Esto es: Ocuparnos antes de tiempo, por tanto, ocurre de forma previa al evento, de manera anticipatoria y aun faltándonos información sobre la cuestión que tenemos en mente. Pasamos el tiempo imaginando múltiples escenarios sobre la misma cuestión, intentando controlar todas las posibilidades que se nos puedan dar.

Estamos, por tanto, viviendo de forma anticipada, viviendo a destiempo, ocupándonos de cosas que aún no han ocurrido e impidiéndonos disfrutar del momento presente y de las cosas buenas que nos acontecen.

La PRE-ocupación, nos lleva al futuro y ello trae consigo la temida ansiedad y el estrés del que tanto se habla, que se relaciona con la prevención respecto al futuro, con un temor a que se produzcan las consecuencias desagradables que se presupone van a suceder.

Fijaos en el poder del lenguaje si diferenciamos entre PRE-ocupación, la ocupación anticipatoria, y la OCUPACIÓN, emplearse en un trabajo, ejercicio o tarea. Con el uso del lenguaje fomentamos la acción en uno u otro sentido.

El psicólogo Friedrich Perls enunció que el 85 % de cosas que nos preocupan nunca llegan a ocurrir o no suponen un elemento que sea tan importante como para que debamos dedicar nuestra energía.

El exceso de PRE-ocupación y la reacción exagerada ante las situaciones cotidianas, nos pueden llevar a vivir una ansiedad generalizada que nos haga tener un miedo irracional y desproporcionado. Esta ansiedad puede acabar dominando nuestras vidas y afectando negativamente al funcionamiento y productividad de nuestra vida diaria, impidiendo incluso el disfrute de situaciones positivas de nuestras vidas. El miedo nos puede llevar a imaginar escenarios con resultados negativos de aquellas cuestiones que nos preocupan, haciendo que nuestra atención se centre en los pensamientos negativos.

¿Significa eso que no debamos preocuparnos por nada?

No se trata de que vivamos siendo “kamikazes” sin ser precavidos. Se deben evaluar bien aquellas situaciones que requieran de nuestra acción y aprender de la experiencia previa que nos hace identificar situaciones de bajo riesgo o escaso impacto.

¿Te sientes identificado/a? ¿Te preocupas en exceso por cualquier cosa? ¿Dedicas gran cantidad de tiempo a multitud de acontecimientos diarios en los que te das cuenta de que no hay nada que puedas hacer? ¿Sientes que la preocupación te incapacita para disfrutar de tu día a día?

Si la respuesta es afirmativa, te recomendamos que acudas a consulta psicológica para aprender herramientas con las que gestionar la preocupación excesiva. Tu día a día mejorará, podrás disfrutar mucho más de tu vida y aquellas personas que te rodean notarán los resultados.

¿Nos lo cuentas?

Mabel Domínguez
Psicóloga Sanitaria y Coach.
Alentia Centro de Psicología.

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