¿CÓMO SUPERAR LOS MIEDOS?

Ansiedad, angustia, fobias y otros problemas causados por los miedos.

¿Te has parado a pensar alguna vez en las cosas que temes?

¿De dónde procede tu miedo a las alturas, a las arañas, a conducir, a enfermar, a hablar en público, a las relaciones amorosas, al fracaso, al rechazo, a la muerte…?

Responder a esta última cuestión puede ser el primer paso hacia la superación de nuestros miedos, aunque es muy probable que nos resulte difícil encontrar la respuesta ya que, normalmente, preferimos evitar los pensamientos, imágenes, sonidos y sensaciones que nos causan miedo. En primer lugar, porque la sensación de miedo nos provoca malestar y, en muchos casos, un sufrimiento que lógicamente queremos evitar a toda costa. Por otro lado, en nuestra sociedad tener miedo es sinónimo de debilidad y nadie quiere parecer una persona “débil”: ¿quién no ha escuchado la expresión “eres un gallina” o “eres una miedica”, cuando una persona está asustada o no se atreve a enfrentar una situación?

Sin embargo, debemos saber que el miedo es una reacción innata y adaptativa, que nos protege y nos mantiene a salvo de aquello que percibimos como una amenaza a nuestra integridad física y/o emocional.

Por ejemplo, si vamos por la calle y vemos a alguien que viene hacia nosotros apuntándonos con una navaja, lo más sensato será salir corriendo. En esta situación, sentir miedo y huir es una buena respuesta para salvar nuestra vida ante la amenaza de una agresión.

A diferencia del ejemplo anterior, hay situaciones en las que sentir miedo, en lugar de protegernos, nos perjudica. Seguramente alguna vez te has quedado “en blanco” ante un examen, incapaz de responder a las preguntas. Es una típica respuesta de miedo al fracaso (al suspenso) que no resulta nada útil.

MIEDO A LO DESCONOCIDO

El miedo se produce ante situaciones de incertidumbre, desconocidas o imprevisibles que escapan a nuestro control.

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Desde su origen, el ser humano ha tenido siempre que adaptarse a los cambios de su entorno para sobrevivir. Sin embargo, lo desconocido nos desestabiliza; su incertidumbre nos genera angustia y por eso tendemos a acomodarnos en lo que ya conocemos, resistiéndonos a cambiar: vivir siempre en la misma ciudad, hacer el mismo trabajo, estar con la misma gente, los mismos amigos, etc.

Pero cuando nuestro entorno cambia: nos quedamos sin trabajo, sufrimos la pérdida de un ser querido, rompemos con nuestra pareja, nos mudamos de ciudad, etc., se producen unas circunstancias que nos hacen despertar del letargo y nos vemos obligados a activar nuestros recursos para adaptarnos a la nueva situación y seguir adelante con nuestra vida.

Y no siempre es fácil, ya que algunas veces el miedo nos hace crear expectativas negativas que hacen que nos veamos incapaces de afrontar una situación: “va a salir mal”, “no podré superarlo”, “no soy lo suficientemente bueno/a, fuerte, competente,…”, etc.

CUANDO EL MIEDO NOS PARALIZA

Si no afrontamos los miedos, estos nos limitan: no montar en coche por si tenemos un accidente, no relacionarnos con los demás para evitar sentirnos ansiosos, etc.; lo que a su vez provocará que nos sintamos cada vez más incapaces de hacerlo.

Problemas psicológicos tan comunes como la ansiedad, la angustia y las fobias, tienen su origen en la respuesta de miedo.

En una crisis de angustia, la persona se aterroriza y queda paralizada porque experimenta, sin ninguna causa aparente, sensaciones corporales como palpitaciones, temblores, sudoración, mareo, ahogo, etc. Pero lo más desconcertante y desesperanzador para la persona es no saber por qué le ocurre y no poder darle ninguna explicación.

En esos casos, el origen del miedo suele tener raíces más profundas, a nivel inconsciente, por lo que se hace necesario la ayuda psicológica de un profesional que guíe a la persona en la resolución de los conflictos no resueltos que han causado esos síntomas.

 ¿QÚE PUEDES HACER PARA SUPERAR TUS MIEDOS?

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El miedo debe tener un origen, una experiencia en el pasado que nos hizo aprenderlo. Para descubrirlo, debes indagar y contestarte a una pregunta esencial:

¿Cuándo aprendí yo a tener ese miedo?

Puede ayudarte pensar en la primera vez que recuerdes haber sentido ese miedo intenso y recordar esa experiencia con todo lujo de detalles. Quizá ese recuerdo te lleve a otros, lo que te irá dando información muy útil para comenzar.

Una vez que tengas información sobre tu miedo, es necesario que te propongas afrontarlo.

Recuerda que si no los afrontas, tus miedos se apoderaran de ti y limitarán tu vida. Enfrentar aquello que nos atemoriza es la forma más rápida y eficaz de superarlo.

Sin embargo, no siempre es tan sencillo y depende mucho del tipo de miedo; es mucho más complejo tener miedo de la muerte que de una araña.

Algunos consejos que puedes seguir:

  • Identifica tu miedo: el miedo siempre se refiere a algo concreto; es algo objetivo y delimitado. Por ello, lo primero que debes hacer es describir tu miedo con el máximo detalle posible. Por ejemplo, si nuestro miedo es a hablar en público, no será lo mismo hablar delante de nuestra familia o amigos, que delante de un auditorio lleno de desconocidos.
  • No lo evites: El primer paso para afrontar el miedo es no evitarlo. Esto supone que debes esforzarte y dejar de evitar lugares, situaciones, personas y conversaciones asociadas a tu miedo.
  • Habla de ello. Hazlo con personas de tu confianza, con las que no te avergüences ni te sientas juzgado/a, compartir tus miedos puede ayudarte mucho.
  • Enfréntalo: Hazlo de forma gradual. Hay miedos que se pueden superar enfrentándose de golpe a lo que se teme, lo que en terapia se conoce como inundación, pero es recomendable que esto se haga bajo la supervisión de un psicólogo especializado. Hacerlo de forma gradual puede llevar más tiempo, pero será menos costoso. Elabora una jerarquía de situaciones, desde lo más soportable de tu miedo a lo menos soportable, y empieza a enfrentarte a ello poco a poco, pasando de una situación a otra, habiendo superado la anterior.
  • No desistas: No desesperes si no lo consigues. A veces cuesta, pero todo esfuerzo tiene recompensa.
  • Felicítate y prémiate: Cada vez que consigas enfrentarte a él o cuando te esfuerces por no evitarlo. La motivación es esencial para conseguir vencer las adversidades.
  • Recurre a ayuda profesional si es necesario:  Si te sientes desbordado/a por tu problema, podemos ayudarte. En Alentia trabajamos con terapia EMDR con la que conseguiremos acceder al origen de tus miedos, permitiendo que se resuelvan tus bloqueos de una forma natural.

En Alentia te ayudamos a superar tus miedos!

Estamos a tu disposición:

Telf. 958 96 31 51.

info@alentiapsicologia.es

Gloria Sánchez.

Psicóloga y directora de Alentia Centro de Psicología.

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